Los grandes partidos políticos, los grandes sindicatos, los empresarios, etc…, conforman un sistema del bienestar hecho a su medida donde los ciudadanos, para nuestro pesar, cada vez tenemos menos capacidad de influir. Roban y no van a la cárcel, mienten y no abandonan sus cargos, gestionan mal y no pasa nada, ya aparecerá el sufrido contribuyente para cubrir el agujero que algún insigne banquero, por ejemplo, ha dejado.
Todo el sistema expande un cierto tufillo a corrupción, sin embargo la sociedad civil sigue igual, siguen los mismos partidos, llenos de corruptos. Y empresarios que son auténticos especuladores y chorizos, algunos de ellos, se atreven a darnos lecciones de lo bien que lo están haciendo con el dinero que reciben vía subvención pública mientras ellos proponen privatizarlo todo.
Para poder montar y mantener toda esta parafernalia que nos rodea, también es necesario disponer de organizaciones de trabajadores que canalicen el posible descontento de la clase trabajadora. En eso es en lo que se han convertido CCOO y UGT, en meros canalizadores del posible descontento de la sociedad. Organizaciones, antaño reivindicativas, han pasado a convertirse en meros aparatos burocráticos al servicio de un sistema, al que llaman democracia, que se ha apropiado de su identidad en beneficio propio. ¿Alguien recuerda cuando fue el último logro alcanzado sin ceder derechos? Ni nos acordamos. Sin embargo, continuamente tenemos que escuchar discursos que hablan de recortes en cuanto a: prestaciones sanitarias, pensiones, paro, etc..,incluso tenemos que escuchar a algún zángano, que se queja del absentismo laboral, llamando de forma subliminal vagos a los trabajadores que caen enfermos. Pero de lo que más suelen hablar es de moderación salarial, que estamos en crisis. Nuestra crisis debe de durar veinte años, que es el tiempo que llevamos escuchando lo mismo. Durante veinte años, moderación salarial para el currante mientras los beneficios empresariales aumentaron de forma exponencial. Sueldos millonarios, lujos inalcanzables y sobre todo mucho cinismo para pedir moderación salarial a una clase trabajadora que en muchos casos no lleva 1000 euros netos al mes para su casa. Mientras dicen esto por un lado, ellos se suben el sueldo por otro: un 8% de media los directivos de las empresas que cotizan en el Ibex-35. En este año de crisis. Hay que tener cara. La cara que les permite la impunidad que les otorga la pasividad en que estamos sumidos.
En breves días van a ser las votaciones en la fábrica, nosotros no queremos que te roben el cerebro, ni te manipulen, queremos que votes con pleno conocimiento de causa, porque sabemos la dificultad que puede suponer para alguno de vosotros tomar una decisión. Esa decisión debe estar basada en hechos. Unos hechos que de forma cínica algunos tratan de disfrazar e incluso ocultar a los trabajadores más nuevos. Pero, para su desgracia, aquí estamos nosotros, para refrescar la memoria a los más olvidadizos y para contarlos a los nuevos trabajadores.
A nosotros no se nos olvida el despido de seis trabajadores “eventuales” y el nulo apoyo del resto de los miembros del Comité, no se nos olvida la política sectaria de UGT donde los que no son afiliados parecen trabajadores de segunda que solo cuentan cuando hay elecciones sindicales para pedirles el voto, y sobre todo no se nos olvida la negociación del convenio, no se nos olvida que UGT nos quería aumentar la jornada en un día, que solo hacían fijos a 15 trabajadores, cuando luego fueron todos, no se nos olvida que nos querían hacer perder derechos. Y no se nos olvida la frase de “es lo que hay”. Pues había más, como así quedó demostrado. ¿Y después de esto aún siguen? ¿Aún van a seguir?
Ahora os toca a vosotros, se acerca la hora de que elijáis entre el sindicalismo de despacho, el oficialista, el del gobierno, el subvencionado, el de UGT y CCOO, alabado por la patronal (como para no hacerlo), o el de los que buscamos un sindicalismo transparente e independiente cuya prioridad sea la defensa del trabajador. Después de todo lo ocurrido, y lo que ocurre, no podemos votar lo de siempre porque sería dar legitimidad a una actitud y a unas formas que en un futuro nos pasaran factura. Esta vez fueron a negociar a un hotel. ¿Vamos a votar lo mismo? ¿Para qué? ¿Para ver si cambian de establecimiento hotelero? ¿Para ver si despiden a más trabajadores y continúan mirando para otro lado? ¿Para ver si en lugar de proponernos, como hizo UGT durante la negociación del convenio, que aumentemos la jornada en un día nos proponen dos? Ninguno de nosotros quiere esto ¿Por qué no cambiar nuestro voto entonces?
Si no quieres más de lo mismo, si quieres un sindicalismo asambleario y transparente donde tú seas el que realmente decide elige Corriente Sindical de Izquierda.
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